jueves, 27 de marzo de 2008

Las mujeres y su participación en contra de la discriminación a través de la música.

Desde antaño la mujer ha sido excluida de la vida pública, relegándola a la vida privada; desde tiempos remotos la sociedad ha girado en torno a las necesidades y los deseos del hombre, este hecho ha limitado la potencialidad que puede alcanzar cualquier mujer, aunada la ignorancia y el sexismo que la han mantenido sometida.
Nuestras voces han sido silenciadas y dentro de ese silencio también se encuentra opacada la voz de los oprimidos: l@s pobres, los grupos étnicos, los homosexuales y lesbianas, a los que le llaman las minorías (aunque sean mayorías), a los que pertenecen a la periferia del mundo, a los que no son parte de occidente, la razón y el hombre blanco.
El arte funciona como un observador fidedigno, el cual recoge la realidad de ciertas circunstancias, pues aunque se quiera negar un hecho histórico, aunque se quieran encubrir las inequidades de una época, es a través del sentimiento tan puro al que éste nos conduce, como se logra observar el trasfondo del imaginario colectivo.
La música ha sido un portal eminente, que ha transformado las relaciones de poder en el mundo y ha colocado a la mujer en una plataforma más humana e igualitaria.
A mediados del siglo XX, con el nacimiento del rock, podemos recordar con nostalgia y alegría a grandes mujeres como Janis Joplin, quien con su poesía expresaba los avatares de la vida de l@s jóvenes, Grace Slick cantante de Jefferson Airplane, quien marcó una generación, sólo por nombrar algunas.
Lo que queremos resaltar es la importancia de nuestra participación, nosotr@s tenemos mucho que decir, tanto que denunciar, y la música nos ha facilitado el expresar lo que como colectividad sentimos.
La música debe tener un sentido, acabar con la percepción que se tiene sobre la mujer, en la que es condenada a fungir como un objeto sexual; por ello al aniquilar ese cliché, queremos rescatar la razón, el sentimiento, el valor de la mujer como un ser humano fuerte para cambiar la situación de violencia que se ha venido viviendo a lo largo de los siglos.
Es preciso decir que hemos sido excluidas de la historia, pero la historia no es la del hombre solamente, dado que juntos hemos venido construyendo este devenir; no obstante no hay que negar que la discriminación de la mujer está tan naturalizada, ya que se nos presenta como objetos puramente eróticos, los medios nos reclaman una imagen sensual, de no ser así no se pertenece a ese ser etéreo que es la mujer; nuestra sexualidad ha sido marcada con tabúes que nos visten como santas, hoy día la sociedad patriarcal no ha podido deshacerse de ellos.
Por ello, es nuestra responsabilidad cerrar el capítulo negro de la discriminación, o por lo menos luchar por un presente en condiciones de apertura ante la individualidad[1], en tanto que hombres como mujeres puedan ser partícipes de esta realidad.
La historia nos sobrepasa y debemos arrancar desde el más profundo ethos[2] la violencia del trato no sólo de ser humano a ser humano, sino de ser humano a animal y de ser humano a planeta tierra. ¿Cómo despojar de la cultura estas fronteras de género sin dejar de ser, ni perder la identidad que como pueblo tenemos?, esa será una de las tareas de todo ciudadan@, en tanto que no sólo l@s jóvenes tienen derecho a un trato más digno; sino cada vida, donde desde el recinto educativo, el hogar, la calle, la música, se depositen semillas de esperanza para una vida con sentido, en la cual tod@s figuremos y se pueda lograr una educación conciente de las potencialidades como humanidad a través de nuestra participación.

[1] Celia Amorós plantea la tolerancia ante la verdadera diferencia, la que no sería una diferencia de género, sino de individuos como identidades únicas.
[2] Costumbre, forma de ser de una sociedad.

SENTIRES, SIGLO XX.

Hay un país distinto en algún lugar…”
Anónimo

El siglo XX ha marcado a la humanidad de diversos modos, la marca que ha dejado la llevaremos a cuestas para siempre, desde la asombrosa manera en que hoy conducimos nuestra vida, con la rapidez que ciega y enajena, hasta la triste realidad de los holocaustos que han dejado una cicatriz en el alma de la especie.

Otra consternación resulta en lo que ha devenido la ciencia y la tecnología, en 100 años hemos devastado y desequilibrado el ecosistema y el resultado del consumismo ha asolado nuestro espíritu como seres humanos.
La ambición y corrupción están a la orden del día. “La sociedad está enferma”, lo triste es que el grado de alienación es tan vasto que el individuo consciente se está perdiendo, hacer conciencia es indispensable y los mass media, la instantaneidad y la sociedad de consumo nos absorben.
El capitalismo se ha incrustado en la historia y como consecuencia se ha fortalecido la formación de clases sociales más marcadas, de fronteras tangibles que han devenido en imaginarias y por lo tanto en separatismos y nacionalismos en una sociedad multicultural.
Otro factor es el terrorismo, éste como ideal ante una sociedad corrupta que no puede cambiar o reaccionar si no es bajo la sombra de los fundamentalismos radicales, además de los gobiernos que bajo el amparo del totalitarismo se apoderan de los pueblos que por no estar supeditados a los preceptos de la modernidad, son atacados y etiquetados como subdesarrollados y son colonizados arrastrando de sí su más profunda cultura y ethos.

La angustia principal radica en esa deshumanización a la que nos ha llevado el neoliberalismo, pues la economía nos conduce y establece pautas que determinan las relaciones obrero-patronales con el acento en la desigualdad y la pobreza; el problema a revisar es aquella falta de conciencia en una sociedad estamental que orilla a tomar a la ligera la falta de dignidad por unos cuantos pesos, y eso debido a la ausencia de pan en la que los sistemas sostienen al pueblo.

Sólo la fe y la esperanza pueden mover algo en nuestros corazones y luchar desde el individuo para reformar la realidad social.

Otro de los principales problemas a revisar será la contrastante cara que nos ha dado el llamado “progreso”, pues en los albores de la modernidad se nos presentaba un rumbo a tomar, un camino trazado que marcaba un fin seguro y vanguardista para una humanidad que estaba aprehendiendo la civilización, incluso “progreso” era sinónimo de civilidad, llevando consigo los ideales de libertad, hermandad, fraternidad y justicia predicados por una revolución francesa que movió los cimientos de la historia, además de ver en la ciencia y la técnica un gran avance en las cuestiones de producción y desarrollo.
La modernidad dejó ciertos estándares a seguir que marcaban a las sociedades como subdesarrolladas o primer-mundistas, esto hizo creer a los países industrializados que tenían el derecho divino de intervenir tanto económica como política y socialmente en aquellos países considerados incivilizados, bárbaros; paradójicamente, si tomamos el significado real de barbarie (crueldad, salvajismo, brutalidad…), quienes la cometieron fueron los primeros países imperialistas de principios de siglo.

Es acongojante ver en los medios masivos un sin fin de múltiples realidades que se suceden, realidades nefastas, crueles y sin sentido humano, es preocupante el hecho de haber caído en una trampa propagandística y acceder a los caprichos de un Fúhrer que fue el detonante de ese todo que se había venido gestando desde antaño (tan sólo hace 60 años el ser humano fue capaz de cometer el holocausto más bárbaro de la historia ), el género humano es el único ser que se puede prestar a los actos más atroces e injustos o a los actos más altruistas, hay una dicotomía en dicho género que deslumbra, o quizá el hombre sea un caleidoscopio de emociones y sentires que resulta incomprensible.

A lo largo de la historia se ha tratado de reformarnos, de proponer formas de vida que enaltezcan la dignidad del ser humano, siempre han surgido héroes y víctimas ante un sistema que se derrumba pero que finalmente prevalece, ésta es la política que siempre ha aparecido como factor determinante en la relaciones de los hombres; se han intentado establecer imperios que duren milenios o quizá la eternidad, se ha tenido miedo a desaparecer en lo efímero y por ello han surgido personajes con el ego extaltado que han querido ser recordados para siempre como grandes guerreros, o por unos ideales para mi todavía incomprensibles, pero siempre hay un anti-valor que los arrastra, la ambición y la avaricia que se lleva entre las patas a la humanidad por querer establecer un dogma, un totalitarismo que es tan destructivo tenga los ideales que se tenga, el animal racional debe ser libre de todo ese dogma que empaña la historia.

La esperanza funciona como un motor que mueve al mundo, que no deja que caiga en un pesimismo radical, pero no debe ser una esperanza en inacción, sino de labor y ejercicio de establecer pautas que nos lleven hacia una mejor humanidad.

Otro de los factores que llaman la atención es el Tiempo, de qué manera las ciudades han hecho de nuestro pensamiento una maraña de confusión, la forma de vida cambió, ahora estamos ligados a un reloj, a un checador que todo lo hace más frío y sólo puede ver la mano de obra barata del obrero, sin ver el sentir de ese obrero, pero la máquina barre parejo y no se trata al ser humano como tal, sino como un engranaje más en el podrido y acaparador sistema capitalista que más que nada y contradiciendo su propio nombre “liberalismo económico” no es un sistema que libere al ser humano, sino que hace fluir la oferta y la demanda en complicidad con los medios masivos de comunicación, y se hace creer tener ciertas necesidades de las cuales pudiésemos prescindir en su totalidad.

Estamos atrapados en el consumismo y con él nuestra tierra, la que cada vez respira menos debido a la polución de las grandes ciudades, a causa del monóxido de carbono que escupen las maquilas e “Industrias de la Necesidad y la Basura S.A. de C.V.”
El tiempo es una categoría o una ventana por la cual observamos el mundo y es importante saber que si no tenemos claro que es un factor que limita o abre el campo para tener una mayor libertad, seremos presos de él toda nuestra vida, siempre hemos de utilizar conceptos que refieren al tiempo “en nuestra corta vida, no tengo tiempo, el tiempo es corto, el tiempo es dinero, la vida es corta, etc”, estamos supeditados al tiempo y dejarnos llevar por las prisas citadinas determina mucho de lo que hacemos. Incluso tememos al tiempo y a no hacer lo que anhelemos en este breve lapso en que respiramos. El tiempo es percepción, el tiempo es lo que hacemos de él.

Es importante acotar que hemos creado un híbrido que se ha salido de nuestro control, como humanidad hemos pecado y no hemos podido perdonarnos de la gravedad de dicha ignominia, hemos llevado al mundo a la miseria y creemos que es natural, que el absurdo de la guerra es necesario para llegar a la paz, la lógica ya no funciona en nuestras estructuras mentales y que decir de nuestros sentimientos.

Las máquinas rigieron el siglo XX, el momento en que se detonó esa inhumana “LITTLE BOY” (tierno decir) se condenó y comió del árbol de la muerte, se ha hecho de la guerra un dios y de los medios para lograrla una idolatría.

Sin embargo la realidad puede cambiar, el ser humano es capaz de alcanzar las estrellas y por lo tanto puede derrumbar sistemas y crearnos un destino de justicia y dignidad para nuestro efímero viaje por la naturaleza de la tierra.

Reflexiones en torno a "La perspectiva de género" de Marta Lamas.

I
Observaciones

Me ilusiona saber que voy a poder comprender muchas cosas que había dado por sentadas, pues habiendo sido educada bajo los parámetros de un contexto (desigualdad, sexismo, limitaciones) personal conservador, tanto en la institución educativa como en la familiar, se formó en mi una persona que da por hecho muchas situaciones que no deberían ser llamadas “naturales”.
Pareciese que las mujeres tienen más oportunidades, pero creo que hay un ocultamiento o un “pan y circo” para entretener las demandas de las minorías que son “mayorías”.
Considero que si se promueve la perspectiva de género desde la educación, no sólo cambiará la discriminación hacia las mujeres, sino la de todo aquel que sea oprimido y segregado.
Éste es un problema real, incrustado en cada una de las esferas del ser humano, entonces se debe actuar desde lo interno, pues somos nosotros (personas, entes reales) quienes nos restringimos y no los abstractos del sistema.

Desde la familia se educa, desde la escuela se forma y desde la vida se des-educa, pero corresponde a los formadores el propagar una visión de igualdad y tolerancia ante La Diferencia entre los niñ@s y adolescentes; no obstante no se debe pensar que nosotros los adultos no podemos cambiar la actitud por haber sido educados en la vieja escuela.

II
¿Hay o no hay una relación entre la diferencia
biológica y la diferencia sociocultural?

Físicamente es evidente que somos diferentes, pero ello no implica que se tenga que sufrir desigualdades; hasta ahora, se han conseguido ciertos derechos, ¿pero se aplican en la realidad?, o ¿siquiera sabemos que los tenemos?

III
Jerarquías

¿Por qué se sigue repitiendo la cadena sin fin de adoptar un papel que ha sido inventado?, por ejemplo, en las relaciones de familia, el trabajo doméstico ha sido devaluado como una actividad que –no es trabajo-, por el hecho de que no es remunerada económicamente, ya que un pensamiento pobre argüiría que el factor económico es determinante para esta sociedad moderna, pues mientras más es pagada una actividad, pareciera que más respetada es.

Un problema a observar es el estancamiento que existe en las actividades internas de una familia, no se nos enseña a compartir, se nace con un destino predeterminado, aprender a compartir las actividades y obligaciones debería ser parte esencial de la educación tanto familiar como académica, pues de esa manera se rompería la tradición que resulta una obligación.
Otro problema es que en ese “pan y circo” que nos da la sociedad y las instituciones, se nos hace creer que por ocupar cargos importantes ya somos consideradas y ya existe la igualdad, pero el problema surge cuando se llega al hogar y aparte de la larga jornada de trabajo, también se tiene que llegar a realizar lo que por obligación corresponde a la familia compartir.

Otra inquietud que me surge es el por qué la misma mujer se sobaja y humilla entre su propio sexo, la identidad que nos hemos formado a partir de los mass media nos educa de una manera terrible, pues se nos implanta una forma de ser que oscila entre la ternura, lo banal y el capricho.
También he observado que en ciertas ocasiones cuando una mujer está en el poder, en lugar de ayudar a las de su mismo sexo a salir adelante, contribuye en discriminar, un ejemplo es cuando una mujer tiene un buen puesto y lo que hace es contratar a una mujer de clase baja para que se encargue de lo que “a las mujeres les corresponde”. Sería hermoso unirnos sin importar clase social.

Otra cosa que se debe de cuidar es lo que hasta ahora nuestras antepasadas en sacrificio han logrado, pues de no hacerlo, surge la imagen de Sísifo y su eterno trabajo inútil. Es nuestra responsabilidad mantenernos en la postura y en el actuar.

Me llama la atención un punto sobre el que versa la autora, el cual dice que en específico el problema de la mujer yace oculto o pareciese que la sociedad está ciega, no se ve pues el problema en su totalidad, gota a gota cae problema por problema y no permite ver el gran agujero y destrucción que trae el sexismo.

Con toda la historia personal, ¿cómo debilitar mi concepto de lo que es ser mujer sin dejar de serlo y promover en mi pensamiento y hechos la fortaleza que implica ser un Ser Humano?
¿Cómo hacer consciente mis tradiciones y costumbres y todo lo que me forma, para deseducarme y reeducarme bajo la perspectiva de la igualdad?

Me despierta interés la cuestión de las potencialidades, ¿por qué no se desarrolla el ser humano extendiendo sus alas a la historia? en vez de ello agacha la cabeza y tropieza con la conformidad y la idea de irla pasando por la vida. No pensamos en el factor tiempo, en que somos de carne y hueso y eventualmente desapareceremos, pero que mejor que hacerlo con la certeza de que contribuimos en cambiar la visión desesperanzada que a veces poseemos los seres humanos.

Desde pequeños se nos marca un límite acorde con nuestra sexualidad, la mente es muy fuerte y a veces es difícil deseducarse.
Otra duda que me surge es: ¿Cómo ser femenina sin caer en el rol que se nos ha asignado?, en distintas ocasiones me ha tocado caer en contradicción con mis ideales y con lo que siento que es ser mujer, todavía no me queda claro.
A fin de cuentas concluyo que soy sólo un ser humano y no debo limitarme, pero el no acceder a todo el mundo de lo femenino también me limita, ¿cómo establecer un equilibrio entre mi ser humano y lo femenino? ¿Existe lo femenino? o asimilar esta conducta aprendida significa ya discriminarme y limitarme…


Concluyendo, antes tenía mis reservas para con el feminismo, no entendía que muchas mujeres quisieran tomar el papel de “lo masculino” en cuestión incluso de comportamiento mimético, creo que ese feminismo no lleva a ningún lado, sino el que ve por el oprimido en todas sus caras.
Si sólo se reorganizara todo el concepto de sociedad desde la perspectiva de género, entonces las otras luchas también entrarían a la reestructuración de la relación entre ambos sexos.
Cuando se dan ciertos privilegios para mantener apagadas las transformaciones y el cambio, el espíritu se adormece, pero cuando se ha vivido en la miseria y en la opresión radical, es entonces y sólo entonces cuando el espíritu se habrá de despertar.

La pedagogía crítica desde la perspectiva de los movimientos sociales. José Antonio Antón Valero.

Problemas que se plantea el autor
Se plantea el problema de la globalización como un fenómeno negativo que ha traído consigo crisis y conflictos, ya que a través del pensamiento neoliberal y neopositivista, se ha consolidado como pensamiento “único” para el mundo entero, además se ha salido del control del Estado, reduciendo su función y la de cualquier otra entidad que pareciese ser más fuerte que el mercado, empero no lo es.
Se refiere a las características de los movimientos sociales contra-hegemónicos, quienes sus fines deben encaminarse a la emancipación, además de ofrecer alternativas contra el régimen.
El autor describe que el producto generado en la escuela (tipo de ser humano), el currículo y el tipo de conocimiento, no deben estar separados, ya que las diferentes disciplinas los abordan de manera muy ajena. En la que algunos tipos de currículo están enfocados a producir seres humanos cuantificables en sus habilidades, como si fuese un robot que es programado (esa es mi impresión); cuando por otro lado, la perspectiva crítica de la educación se cuestiona el -para qué, por qué y de quién- saber/identidad/poder, escarbando el currículo oculto y desentrañando los objetivos globalizadores de la educación.

Preguntas que me generan y situaciones que me permiten pensar
La crisis y el caos que observo es en relación a las voces de los marginados que se están haciendo escuchar, dado que un sistema tal como el que nos rige mundialmente, ha traído problemas de polución, de pobreza y desigualdad, pues son pocos los privilegiados que se benefician de ello y millones los que sufren de la explotación y los excesos de producción y consumo, incluso aunque parezca insignificante el hecho de comprar, no es nada inocente la publicidad que se nos presenta, teniendo en cuenta que la repetición y la monotonía hace de una práctica, una costumbre. Bombardear con propaganda de consumo a una sociedad y además pintarla como utópica, corresponde a una violación a los derechos humanos, debido a que se ejerce una violencia psicológica que afecta en salud (comida rápida), sendentarismo (cultura de lo automático y la tecnología que todo lo resuelve por nosotros), contaminación (acaba con nuestro mundo bajo una ceguera y pasividad que asusta).

Otro problema que menciona el autor (refiriéndose a Chomsky), es la crisis de identidad de los pueblos, esto frente a la globalización anglosajona. Pareciera (ó quizá lo es) que los intentos de imperialismo no se han detenido, de no ser por guerras absurdas (Vietnam, Iraq), el pueblo Yanqui ha desembocado un ataque masivo de la manera más sutil, haciendo parecer el american dream, como un castillo de oro que al sumergirse en él se vuelve pantanoso. Cuánto inmigrante ha muerto en el intento, todo por una frontera simbólica que crea fronteras en la mente, fronteras de racismo entre los mismos paisanos, aun a pesar de concebir que antes gran parte de ese territorio pertenecía a México; pero el problema que ya tenemos encima es la intención del imperialismo yanqui, que sobrepasa los confines más lejanos, vertiendo sobre los pueblos la comida rápida y la tiranía de clases.

En la perspectiva crítica de la educación, los valores y objetivos de la educación cambian totalmente, se ve un discurso más humanitario y en el que se puede lograr la emancipación del aparato represor, ya sea el Estado o el Mercado, además de lograr una concientización sobre los problemas del mundo y no limitándose al área, ya que como menciona el autor, puede existir un proyecto de educación a manera global, aunque geográficamente se eduque desde la periferia, desde donde todos y todas puedan intervenir en los problemas que afectan a nuestro planeta e ir desapareciendo las fronteras ideológicas por una solución común.

Propone la interculturalidad como un ir en contra de la homogeneización que trae consigo la globalización, lo cual me parece idóneo para ir frenando esta uniformización a que nos somete el régimen capitalista, donde se han ido perdiendo las distintas racionalidades, las diferentes formas de ser de cada cultura, para dar paso al pensamiento único, el cual remite a un tipo de racionalidad hegemónica desde la educación hasta las más escondidas intenciones del imperio.
Conceptos que pone en juego
Globalización, visión neoliberal, visión neo-positivista, movimientos sociales, para qué, porqué y de quién en la educación, perspectiva crítica de la educación.

Algunos desafíos de la educación básica en el umbral del nuevo milenio. Cesar Coll.

Problemas que se plantea el autor

Explica que el problema de la educación no debe estar aislado como una institución neutral, desde la cual se resuelvan todos los problemas de la sociedad, sino que en conjunto con los demás espacios sociales, aprovechen este portal para desembocar ahí el apoyo de cada una de las instituciones, procurando así, resolver entre todos los problemas que agobian al ser human@.
Además de replantearse la educación tradicional, ya que hemos estado viviendo cambios y transformaciones severas a partir del sistema económico vigente, por ello debemos ir cambiando los objetivos de la educación y el currículo en general, basándonos en las necesidades de hoy; nuestros valores transmutan, no son los mismos valores los de un niño de la década del 90, a los de los niños de principios de siglo. Pese a la brecha generacional, no debe ser obstáculo para comprender de qué manera se organizan los jóvenes de hoy, hay que actualizarse o morir, a fin de cuentas la esperanza de transformación, los bríos de rebeldía y fuerza revolucionaria siempre la traerán en su ethos los más jóvenes, no obstante no debemos dejar que ese motor se apague con el tiempo, aunque sigan existiendo los problemas, debemos insistir en la lucha, y por ello, se deben establecer nexos fuertes con los jóvenes, comprender su sistema de valores sin menospreciarlo, pues todos debemos ser partícipes de una mejor ciudadanía.

Comprender las raíces y el currículo oculto de la sociedad globalizada nos llevará a hacer conciencia sobre los cambios que están surgiendo y nos dirige a luchar porque la sociedad no se estanque en el individualismo, dejando de lado la convivencialidad y socialización bajo la bandera de la tolerancia.

El autor hace mención de los dos principios fundamentales de la educación para todos, uno es el adaptar a las nuevas generaciones a los modos de producción y otro es el derecho inalienable que tienen los seres humanos de obtener un conocimiento universal, que facilite la preservación de una sociedad democrática; el problema surge cuando se le adjudica a la escuela el papel de corregidora de todos los males, dejando fuera la participación de tod@s los actores sociales en la educación que le correspondería: valores, democracia, honestidad, igualdad, participación política, responsabilidad, solidaridad, etc…, pese a ello la sociedad se despreocupa, endilgando todo problema de educación a la escuela; un ejemplo son los padres que se ven obligados a llevar desde pequeños a sus bebés a una guardería, que se convierte en institución desde el momento en que repite y reproduce los estereotipos de una sociedad establecida que le otorga cierto rol a la niña y al niño, todo ello para preservar las relaciones de poder; en algunos padres prevalece la idea de que la escuela le educará a los hijos para hacerlos personas de bien, y lo más negativo es que el sistema lo pide, como si fuera un fin natural, pues los padres se ven en la obligación de trabajar arduamente para sobrevivir en la jungla citadina, descuidando así la educación familiar.
Propone como solución la relación entre educación y ciudad, incorporando políticas que responsabilicen a todos y todas, en un ambiente en que se articule y vincule toda actividad en pro de la educación.

Preguntas que me generan y situaciones que me permiten pensar
¿Cómo proveer de enseñanza a una generación que se le hace ilógico obtener conocimientos cuando todo lo tiene al toque de un botón?, las nuevas generaciones nacen ya bombardeadas con la técnica, todo lo que sea teoría les huele a absurdo, ellos necesitan producir, enfrentarse a un mundo globalizado que pide técnicos competentes, amigos de la máquina, amorosos de la modernización e industrialización.
¿Por qué se relegan las disciplinas que juegan un papel tan importante en la espiritualidad de los hombres y mujeres?, cuando el lenguaje es tan elemental para comprendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, si no podemos decir, si no somos capaces de explicar algún fenómeno, estamos cegados ante las maravillas que nos ofrece el universo; cómo es posible que seamos capaces de explicar de qué manera funciona un chip de computadora, pero no sabemos decir un sentimiento.

Otra disciplina crucial es la filosofía y la literatura, nosotros no queremos un mundo rodeado de ruidos industriales, no deseamos un mundo humanamente muerto, donde seamos esclavos del artefacto y vayamos por el mundo enajenados, aceptando como natural la polución, el ruido ensordecedor (que se vuelve silencioso por aceptarlo) de las ciudades, la explotación como una parte del sistema que “algunos” pobres deben jugar (pues si no… ¿quién se encargaría?); la filosofía nos permite comprender los por qué y para qué de la existencia, al nacer nos dan de beber un mundo con todo y reglas, valores y deberes, que a veces resulta absurdo, no tenemos que conformarnos y aceptar este mundo como una realidad intransformable, no es válido que a l@s niñ@s nos digan cómo “deben ser” las cosas y si preguntamos el por qué, se nos responda con un “porque así es”. Que desilusión que se preserve un sistema que ni los adultos tienen explicación válida de por qué estamos así, sin cuestionarlo, dejándose arrastrar por la pereza de corazón.
Las disciplinas humanistas nos permiten ver más allá, abrir los ojos bien abiertos ante un currículo oculto de vida que nos presentan tanto los medios, como la escuela, la iglesia e incluso la familia, todos ellos alienados.

Un factor que llama mi atención es la manera en que la familia deposita su confianza en la escuela y cuando observa en el hijo una capacidad de independencia, de autosuficiencia y rebeldía ante lo establecido -por haber sido formado en crítica, en razonamiento ante los problemas que acontecen, poniendo en tela de juicio todas las instituciones, revirtiendo su sistema de valores- la familia cae en choque, recriminando a la institución educativa el haber des-educado al hijo, por hacerlos rebeldes y contestatarios; a mi parecer, ese debería ser un buen estudiante.

Otra cuestión educativa que me resulta problemática y que alude el autor, es la cohesión educativa; desde que algo se convierte en imposición, deja de tener sentido, así somos los seres humanos y me resulta positivo, cuando se realice alguna actividad, debe ser por el gusto de hacerlo, teniendo en cuenta los propósitos de la educación, sabiendo que será de utilidad espiritual y de habilidades en un futuro inmediato; mas si se nos dice que la educación es obligatoria, sin explicar un por qué, todo intento será fallido, a menos de estar conciente de que la educación es liberación.

Conceptos que pone en juego
Educación, herencia cultural, des-responsabilización social, cohesión educativa, relación entre educación y ciudad, compromiso colectivo.

Sin lastre. Florinda Riquer.

Lastre, el peso de discriminación con el que se ha cargado y se sigue cargando.
¿Cómo poder romper con la cultura en la que nacimos?, hace cortos 40 años se dio una revolución en la vida de la mujer gracias a la píldora, muchas cosas cambiaron, hubo más inclusión en la vida política y económica, pero en la práctica muchas situaciones no han cambiado. El siglo XXI pintaba para lograr la reivindicación de tantos escenarios que ennegrecieron el siglo XX, mas no ha sido así y dicen que como empiezas el siglo lo terminas…, tengamos fe en que no sea así y luchemos políticamente para lograrlo, pues de no ser así se avecinan vastos conflictos.

Explica Riquer que la toma de conciencia del mito de inferioridad de la mujer data del renacimiento, siendo esta la época en que se da un giro ontológico total, pasando de un teocentrismo radical a un androcentrismo de raíz; la razón separa al hombre de la naturaleza y el hombre occidental se plantea un proyecto de progreso, es en el renacimiento donde se ven los primeros indicios de luz sobre lo que más adelante sería el proyecto moderno y “humanizador”[1].
A lo largo de la historia, algunas feministas han observado que es debido a la ignorancia, la razón de los defectos adjudicados a las mujeres por su “naturaleza”.
Algunos reclamos de las feministas han sido el derecho a la educación para las mujeres, el reclamo de una vida sin violencia y conciencia para enfrentar los mitos de la cultura.
Desde antaño se han dicho y practicado barbaridades en contra de la mujer, creo que en definitiva hemos ganado mucho, mas no hay que descuidarnos y debemos luchar por las que no tienen las armas; un ejemplo que me causa repugnancia es una frase que dijo Platón respecto a las mujeres: las mujeres son gobernadas por el útero, eso explica su insaciable apetito sexual, padecimientos, enfermedades, incluso la locura, siendo el mejor remedio para ello que el hombre las preñe.
A pesar de que con la ilustración y la revolución francesa se replantearon los valores de la humanidad, no se tomaron en cuenta los derechos de la mujer y su reivindicación.
Surgen dos posturas feministas, la socialista (la cual se ha observado que no funcionó, pues en los países de ese corte político no lograron acabar con la discriminación) y la feminista liberal, la que buscaba reformas políticas y leyes efectivas; después de ello las diferencias entre el pensamiento feminista convivieron en constante diálogo.
Hay una idea que señala Riquer, que me parece de las más importantes y urgentes a realizar, es la idea de acortar las distancias entre las mujeres (sin importar clase social, religión o pertenencia regional), pues aunque se hayan dado a lo largo de 500 años una infinidad de luchas políticas, es debido a la ignorancia y la desigualdad, a la falta de estudios sobre todo, que muchas niñas nacen bajo el mismo estigma y siguen siendo educadas para el matrimonio y la maternidad como única opción; como dice la autora, hoy en día la mayoría de las mujeres consideran al trabajo como un complemento para aportar al hogar, al marido y aceptan que su mayor realización sería el matrimonio, lo negativo aquí es que no se les de la oportunidad de conocer otras opciones de realización como persona, que no se les muestra el mundo al que también tienen derecho; por ello, debemos concientizar primero que nada a las mujeres mismas, para que se rompa la cadena de la discriminación incluso entre nosotras, romper los lazos culturales que son más fuertes que las leyes y la sangre con la que fueron conseguidas.
[1] Aunque haya devenido en lo contrario, hasta la fecha no hay progreso, no existe una historia incluyente, hay muchos grupos sociales olvidados, no se ha dado incluso la modernidad en muchas partes del mundo; quizá el proyecto moderno lo fue en Europa y se convirtió en antinomia en Auschwitz.

Reinventando la familia. Franco J.

A mediados del siglo XX, se dio un imperialismo cultural que subvirtió la cultura en muchos aspectos, una peculiaridad fue la mayor apertura que se le dio a la literatura femenina, en la que a través de expresiones de la vida cotidiana se muestra la verdadera trama de la vida de violencia de género que enfrenta la mujer, y precisamente es a través de la literatura que surge este fenómeno.
Franco destaca un escrito de Elena Poniatowska (Hasta no verte Jesús mío), en el cual el personaje es tomado de la realidad y en él se observa todo un imaginario de la mujer de clase baja, rescatando así las voces de aquellos que tienen mucho que decir y son silenciados por no pertenecer a la ciudad moderna, a un mundo refinado y tecnológico al que sólo tienen acceso quienes se esclavizan a la globalización.
Este tipo de literatura cuestiona los valores de la familia tradicional y describe en sus escritos un tipo de familia distinto, disfuncional.

Como es un relato más que nada histórico, se observa que el feminismo de los 70, fungió como un empuje de fuerzas políticas y sociales que definió un parte aguas en los movimientos sociales de la segunda mitad del siglo XX.

Se destaca en primera instancia que cuando el movimiento social de la mujer se vio más fuerte, es en el preciso momento en que en Latinoamérica se vivía una terrible opresión contra todos los movimientos sociales (Chile, Argentina, Nicaragua, entre otros), fue entonces que las mujeres se agarraron de esas injusticias para no perder el camino que habían trazado y por ello a pesar de estar amenazadas, de haber secuestros, desaparecid@s, asesinatos y violaciones a los derechos humanos, no se quedaron con la boca cerrada, sino que se metieron a la guerra concientes de lo que había de venir, tal es el ejemplo de las madres de la plaza de mayo en Argentina, quienes se manifestaban con dolor y peligro ante la pérdida de sus hijos desaparecid@s.

Por tanto la familia se reconfigura en base a la necesidad que surge, una es la fuerza de trabajo, otra es la misma época que se prestaba para ser revolucionari@, dados los autoritarismos más recalcitrantes (68); aunque todas las épocas sean propicias, hoy en día los ánimos están apaciguados, no se observa por lo menos en México una insurgencia activa en la mayoría de la población (incluso las causas por las que se lucha son desconocidas en muchas ocasiones), quizá debido a que el país se disfraza de democracia, aunque detrás de ello el sufragio sea mancillado.

Concluye la autora explicando que las luchas feministas siempre se han subordinado por estar sumadas a otras luchas y no se ha dado una reivindicación de la mujer en su totalidad, estamos en proceso.

Las formas de relación actual.

Este texto fue escrito en 1989, hace más de 15 años, sin embargo las condiciones no han cambiado mucho; hoy en día quizá las políticas hayan variado un poco, pero en el trasfondo la condición de la mujer sigue marginada, de igual forma la explotación es invisible y se encuentra olvidada.

La sociedad industrial, desde el contexto mexicano se ha fortalecido y le ha entrado más fuerte al sistema capitalista; la mujer, tanto como el hombre siguen siendo objeto de explotación, mas la mujer lo es doblemente (casa, fábrica).
En ocasiones la mujer decide quedarse en casa para no enfrentar la doble jornada. A veces prefiere trabajar para no quedarse en casa y enfrentar la violencia familiar.
A partir de la caída de la URSS el capitalismo ha consumido casi todo, poca es la resistencia y poco se escucha de alguna propuesta socialista, tristemente las últimas esperanzas de luchar contra ese monstruo gigantesco imperialista se han visto silenciadas, hay un enajenamiento social automatizado; no obstante Marx sigue teniendo razón y la familia, el matrimonio y la propiedad se han preservado porque la sociedad burguesa habla desde ahí.
Si el concepto de familia se ha ido diluyendo en la clase proletaria es por el grado de sumisión que existe ante el capital, mas el hambre y la miseria son apremiantes y las oportunidades para sobrevivir en la ciudad globalizada cada vez son más difíciles.

Siendo las mujeres la mitad de la población en esta tierra, emancipar su condición indica emancipar gran parte de la opresión (Fourier).
Sí, se observa una liberación sexual desmedida, sin embargo de no ser liberación conciente puede caer en un sometimiento y dominación enorme, ya que se puede utilizar el concepto para tocar el orgullo de una persona joven y convencerle de anticuado cuando no acate a una relación sexual y eso sucede muy frecuente con las jóvenes menores de edad.

En la cuestión infantil, se observa una atmósfera de psicología, un temor y fobia a los problemas que puedan afectar al pequeño en los primeros años de su vida. Es interesante observar que les dan terapia por lo más ingenuo, lo más fútil, y son sobreprotegidos bajo el cuidado de la madre, debido a tantas teorías psicológicas que influyen miedo y represión en la vida de ciudad. Esto por el contrario, hace a los infantes más débiles y miedosos, se les dificulta enfrentar situaciones (cuando es exagerada la llevada a terapias) y crecen en paranoia.

A pesar de que se cuenta con la tecnología de los anticonceptivos, sigue habiendo vastos embarazos no deseados y es debido a la educación atávica que no permite una enseñanza y preparación correcta de la sexualidad. Tanto en la educación como en la familia, los medios de comunicación y la Iglesia, se sigue una tradición opresora contra la mujer, las relaciones entre hombres y mujeres no han cambiado mucho, lo importante es que ya sabemos las rutas para transformar dicha opresión, sólo hay que seguirla y vivirla.

Las mujeres y el medio ambiente. Mellor M.

Mellor describe cómo surgen los términos ecología y medio ambiente, destacando a la científica Ellen Swallow, quien es ignorada por la comunidad científica de su tiempo, dada su insistencia en trabajar con mujeres, pues consideraba que eran ellas las que podían observar cómo se comportaban los cambios ambientales en el hogar. A estas teorías se les dio el nombre de “ciencias domésticas”, no dándole la importancia debida y olvidándolas en libros de historia e intentos de ciencia, debido al menosprecio de la razón en las mujeres que vivieron el siglo XIX. Anuncia a Rachel Carson como predecesora del ecofeminismo, debido a que ella ya advertía a través de sus escritos, la destrucción que el hombre blanco venía haciendo mediante sus conquistas científicas y tecnológicas, al querer acercarse a la modernidad.

La ciencia (razón) y el sentimiento no se pueden mezclar, dicen los positivistas decimonónicos y del siglo XX; es importante recalcar lo que pensaba Carson, no se puede comprender la naturaleza sin amarla. Hoy en día existe un olvido de la naturaleza, las nuevas generaciones citadinas nacen bajo el estigma de la tecnología y los aparatos que facilitan la vida, creen que la naturaleza existe para beneficiarse de ella, como ente aparte, se pone a la razón sobre lo natural y no hay un respeto al medio ambiente. Esto es grave y está desembocando en tragedia climática.
Otra propuesta ambientalista es la de Barbara Ward, quien previó que bajo la rapidez del crecimiento económico, habría que tomar en cuenta las reservas ecológicas y la cantidad de polución que el modo de producción traería consigo.
Una mala conciencia es la que liga a la razón con el dinero, hoy en día cuentan más los millones de dólares absurdos, que la vida misma; la razón debiera ser conciencia, participación, acción, ver cuál es el camino al que el llamado progreso nos ha llevado. No estamos en contra de la modernización y la tecnología (aunque a veces así sonara), sino de la desmesura ligada a la explotación del hombre por el hombre mismo[1].

Menciona también, que en su mayoría, los movimientos ambientalistas son precedidos por mujeres, quienes se dan cuenta primero que nadie de los problemas ambientales, las cuales han sido menospreciadas por ser asumidas como “amas de casa histéricas”; se pregunta si en realidad existe una relación entre mujer-naturaleza o si tienen una conciencia especial para estos problemas; admite no obstante, que también se hallan escritores varones, quienes tienen a menos la participación de las mujeres, llamándoles movimientos locales.

De cierta forma el desarrollo económico les afecta sobremanera a las mujeres, dado que son ellas en su mayoría quienes se encuentran en el ámbito de lo doméstico; habría qué medir cuantos males acarrean las nuevas tecnologías en relación con las enfermedades y el desequilibrio ambiental que traen consigo. Se subestima demasiado la vida tradicional para promover las prácticas capitalistas y no se observa el caos que viene en un futuro no lejano.
Lo cierto es que un movimiento social siempre va a estar ligado con otros, ya que la lucha siempre será en contra de cualquier grupo oprimido y esto ya es unirse bajo una misma causa aunque los ideales o líneas de pensamiento difieran.

Las soluciones que se han venido manejando a través de los años son (además de informes sobre la situación tan precaria de las mujeres):
La organización WID (women in development), la cuál no ve sólo el desarrollo económico sino humano, e identifica las relaciones de género en el hogar para plantear propuestas de desarrollo incluyentes. Otra propuesta es el control de la natalidad, no obstante no se veía claro cómo le iban a hacer las mujeres bajo un sistema patriarcal, en cuestión de la toma de poder en base a decisiones propias y la responsabilidad del varón en la procreación.

Hay mucho que decir sobre el tema, de qué forma las instituciones han creado conceptos que pretenden ayudar a frenar los efectos devastadores de la contaminación, no obstante no hay suficiente en el marco legal, como para obligar a los dueños del “desarrollo”[2] a que le bajen a las emisiones de dióxido de carbono y otros químicos; el desarrollo sustentable no se promueve lo suficiente y es increíble observar los cambios tan radicales que se han dado en el último siglo, sobra decir que es debido a la tecnologización y el desarrollo económico industrializado. Además de la revolución verde, se han venido dando otros intentos por controlar la naturaleza y esto ha destruido gran variedad de especies; los intentos del ser humano por controlar siempre caen en rotundas catástrofes vitales.

Como conclusión, veo que existen distintos debates en torno al ecofeminismo, uno es el espiritual y otro el social/ista, me parece que si los dos confluyeran en uno sólo, compartiendo el amor por la naturaleza y la lucha por obtener políticas de mayor envergadura respecto a las mujeres tanto del sur como del norte, el ecofeminismo espiritual no fuera exclusivamente relacionado con la mujer blanca de clase media, o quizá sobajado a ser una copia de las culturas orientales y desembocar como producto de mercado (tipo feng shui); del mismo modo, el debate ecofeminista social/ista estuviera más completo, ya que sería incluyente de la naturaleza hacia todo ser humano, pues como dice la autora, algunos feminismos observan el problema de la dominación en la relación mujer-naturaleza, no obstante el hombre blanco occidental y capitalista se ha separado de la naturaleza desde la industrialización y el no reconocer que somos parte de ella, significa excluir toda posibilidad de alternativas económicas y de respeto a la vida. Somos seres históricos y sociales, pero principalmente tenemos necesidades fisiológicas, por ello, tomemos conciencia que el principio de la vida es la diversidad y la fluidez de la naturaleza (contrario a toda dominación, tanto de la sociedad como de la naturaleza).

[1] Sin excluir a los demás seres humanos, esta frase se refiere al patriarcado y exclusivamente a la razón occidental.
[2] O lo que es lo mismo “progreso”, el cual ha sido contraproducente para la vida en muchos aspectos.

Las mexicanas en el siglo XIX.

Se observa de qué manera el contexto histórico-político marca las formas de vida y las relaciones entre los seres humanos.
Habla de forma contextual de la política en el s. XIX, en el cual existía una pugna entre liberales y conservadores, siendo estos últimos quienes buscaban para su propio interés que la sociedad se preservara.
El Estado mexicano tenía poco tiempo de haberse consolidado como tal, pocos años de independencia en la que todavía quedaban grandes señales de una sociedad elitista y conservadora que deseaba para sí los privilegios que anterior a la lucha pertenecían sólo a los peninsulares.
Se menciona en el texto que a partir de la Constitución de 1857 y las leyes de Reforma, se planteaba un Estado de igualdad social, no obstante con el desarrollo del capitalismo, se marcaron aun más las diferencias, pues sólo se pasó de un tipo de explotación rural a uno industrial y la pobreza persistía.
A pesar de que las propuestas liberales ofrecían un cambio en contra de la tradición y el conservadurismo, la mujer no tuvo cabida en aquellas reformas.

Otra antinomia resulta la proclamación de la independencia estadounidense, en la que se proponía “todos los hombres son iguales”… (excepto los esclavos negros), hay una gran contradicción, pues no atendía a la totalidad de la población, mucho menos a las mujeres.
La declaración de independencia estadounidense nació con la discriminación; así mismo, quizá la constitución liberal vino a destituir el proyecto monárquico, separo la iglesia del estado, mas las condiciones de clase y las tradiciones que menospreciaban a la mujer –incluso en las leyes- siguieron marcándose a pesar de los cambios sucedidos en la política.

Parece que la discriminación más difícil de erradicar es la de la mujer, no es cuestionada porque a pesar de las distintas ideologías tanto políticas como religiosas, todas ellas están edificadas bajo la mirada masculina y no observan las necesidades de la mujer, no se pretende transformar nada porque no les afecta, y se procura que el status quo quede igual, para que los beneficios de poder que sostiene el macho sean perennes.

A lo largo de los siglos la mujer ha vivido silenciada, y aun cuando se presume estar viviendo en el siglo XXI –sin haber erradicado o siquiera disminuido la discriminación un poco-, resulta difícil darse cuenta de la falta de libertad y ceguera a la que hemos estado ligadas desde que nacimos.
Hoy observo con más cuidado las relaciones de género de la sociedad mexicana, hago conciencia del gran hoyo en el que estamos, desde los medios de comunicación en los que se reproducen abiertamente los estereotipos tan estigmatizados que se introyectan en la médula de la sociedad. Tantos siglos de sentir miedo, un miedo absurdo a un autoritarismo que todos hemos ayudado a construir.[1]

Hay una caricatura antigua en la que se encuentra una mujer desnuda con alas en la espalda, recostada en el diván de un psicólogo y éste le pregunta… “Haber, cuénteme, ¿cómo que a veces ha sentido que tiene ganas de volar?...”
Dicha imagen representa la triste historia en la que la mujer ha cargado con sus ansias de libertad y a pesar de aceptar con sumisión lo que el patriarcado le ha impuesto, muy en el fondo ha existido un grito ahogado y un olvido de sí misma, una enajenación que ha sido tan fuerte que perdura hasta nuestros días.

Cuan tristes los valores adjudicados a la mujer, valores de una muñeca bonita que es pura y tiene instinto maternal, que triste la dicotomía con la que se limita a la mujer, o es santa o es fácil, o es bondadosa y maternal o es egoísta y desnaturalizada, o es sensual y disfruta de su sexo o es frígida y santa.
Cuántos mitos nos han encadenado en la historia aun cuando se tenga conciencia y conocimiento de la discriminación a la que nos enfrentamos a diario, habrá quien aunque predique libertad, en su psique todavía existan las cadenas a esos mitos que nos cortan las alas.

Menciona en el escrito el dato de que antes la opción era el matrimonio o el convento, cuando una mujer no se casaba era rechazada, burlada y además ellas se llenaban el alma de amargura por no seguir el patrón y muchas mujeres se casaban sólo para no ser “solterona” y quedarse solas, por miedo.
Detrás de todas esas tradiciones que aun perviven en nuestra sociedad del siglo XXI, descansa la discriminación.

No hay duda de que algunas mujeres han salido a enfrentarse con el mundo de lo público, no obstante no han sido bien recibidas o han sido olvidadas en la historia.
La Historia es una historia masculina, pero detrás del aparato represor, se esconde el deseo de una vida de más participación, de emoción, de poder cambiar el mundo, en la que se tenga voz y no se viva detrás de la cocina.
No es de negar que en la historia ha habido muchas mujeres que han participado activamente en la política, etc, sin embargo han sido exiliadas del recuerdo.

Los seres humanos somos un cúmulo de potencialidades, las mujeres tenemos mucho que explorar, conocernos mejor y tener confianza, a veces aun a sabiendas y con conciencia de género nos aprovechamos de alguna tradición o moral para lograr un objetivo y creo que eso no nos ayuda a destruir los estigmas sociales de la mujer.

Un detalle a notar refiriéndose precisamente a las mujeres decimonónicas, es a que grado una mujer de 40 años ya era casi una anciana, y peor aun si era divorciada, pues la soledad, la pobreza y el escándalo la rodeaban, además el triste pesar de aguantar los dolores, los golpes y la violencia psicológica acababan con su juventud; hoy en día una mujer de 40 está en la mejor edad, en una edad plena, en la que es independiente, con experiencia de vida y llena de lozanía.

Las relaciones de poder establecidas poco han cambiado, a pesar de la sociedad moderna, no hay que cesar en la lucha por nuestros derechos, porque la historia oscila entre autoritarismos y guerras; pocos son los periodos de paz, no tenemos asegurado un futuro, el que contemos con derechos hoy en día, no nos da la razón de descuidarnos y dejar que la historia siga su curso, hay que ser partícipes políticamente y no dejar que la humanidad caiga en los errores del pasado, el camino todavía es largo, sólo tenemos las bases de la reivindicación y todavía se escuchan las voces apagadas de los marginad@s.
[1] Un ejemplo que resulta hasta infantil o demasiado obvio, pero está tan naturalizado que lo dejamos pasar, es un anuncio comercial de televisa, en el que un hombre le dice a su esposa “No, yo no me meto con su cocina, porque ese es su espacio…”. Sobran las palabras.

La nueva historia, el feminismo y la mujer. Carmen Ramos Escandón.

Últimamente se ha trabajado sobre un tipo de historiografía que no detalla la vida política (pública), sino aspectos de la vida cotidiana, la sexualidad y la familia, lo que no es la historia de las mujeres, puesto que delimitarlas de tal manera sería verlas como objeto sexual, sin considerar su vida social y económica, también política (que la hay pero no ha sido rescatada en su totalidad).
Un punto importante es que el concepto de la mujer resulta muy abstracto, por ello se debe analizar a las mujeres como entes históricos, parte de un contexto, un espacio determinado, una clase social o pertenencia regional. Son diversas las historias de las mujeres, son diversas las dominaciones que se ejercen, dado que existen divergencias de una mujer a otra, cuanto más de una mujer blanca del norte a una mujer indígena del sur.
Este enfoque pretende reincorporar a la mujer a la historia y restituir la historia propia de las mujeres, esto enfatizando la relación entre los géneros.
Resulta absurdo excluir a las mujeres de la historia y de la historiografía, puesto que a pesar de haber sido sometidas y que bajo el sistema patriarcal vivieran bajo los techos de lo privado, aun así tienen un lugar en la realidad, ya que no es un mundo de hombres, es un mundo de relaciones entre mujeres y hombres, las mujeres tienen voz y han sido silenciadas pero muchas de ellas han luchado por todas las que no han podido.
Hay un gran trabajo por hacer, si es posible rescatar la historia de las mujeres en distintos periodos, entonces hay mucho que investigar y que escribir, pues no hay mucho escrito.
La autora se plantea si existe una historia mujeril, en lo particular no creo que va por ahí, pues plantear la pregunta en “femenino”, implica ya un feminismo exclusivo y la sociedad está compuesta por sexo femenino y masculino, no creo que haya una forma de ser por el hecho de ser mujer, todo ello está tentado por construcciones culturales.
Lo que sí considero verdadero es que lo que es “femenino” para el ser humano ha cambiado a través del tiempo y acorde con cada cultura.

El texto plantea también la relación que existe entre los géneros, en relación a los cambios que hubo en determinada época histórica tanto para las mujeres como para los hombres, esta pregunta histórica demanda conocer cómo un hecho transformó la vida en lo cotidiano.
Se identifican tres causas de la opresión femenina, una es el patriarcado como sistema social, se analiza desde el psicoanálisis y la posición marxista de la reproducción como producción. Hay una idea que resulta muy interesante, si no hay liberación de la opresión femenina, la cual está en todas las razas, etnias, colores y clases sociales, no se logrará erradicar la opresión del ser humano como sociedad.
Nos explica Ramos, lo cotidiano es lento y naturalizado, no se ve su cambio; en cambio la política es efímera, se observa la evolución.
La vida privada es espejo de la vida pública, si se dan cambios políticos que favorezcan a las mujeres, sólo analizando detalladamente la vida doméstica, se puede comprobar un verdadero cambio.
Las propuestas son: ponerle tiempo a la opresión de las mujeres, traer al conciente individual la noción el concepto de género, desde el inconciente colectivo.

La afirmación de la igualdad jurídica y política de las mujeres: los movimientos por la igualdad de derechos en Europa.

En la época de la revolución francesa, se escucharon voces y ecos de la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres, a pesar de la fiebre de razón que existía de manera universal, el proceso de liberación se detuvo tajantemente. Resulta contradictorio y triste observar que una época de transformaciones como lo fue la Revolución en Francia, la independencia de las 13 colonias y los sucesivos procesos de independencia en América Latina, no fueron suficientes para incluir los derechos de la mujer; ni siquiera lo estaban pidiendo como favor, sino que estaban buscándolo por si mismas, luchando por un espacio en la política y una mejor sociedad, pero no se permitió prohibiéndoles participar en la política y relegándolas al hogar.
El estereotipo de que la mujer es débil y no puede enfrentarse al mundo por si sola ha hecho mucho daño, muchas mujeres incluso hoy en día se consideran invalidas y se sienten perdidas si no están acompañadas de la “fuerza” de un hombre. Es una ceguera totalmente, como lo afirma Lamas, es tan fuerte este estigma que la mujer adopta una actitud delicada y atenida, convirtiéndonos en invalidas de la vida.
Es ahí donde el poder juega su rol, el cual enloquece y pervierte, es el monstruo que ha sido alimentado por siglos en cada uno de nuestros actos.

Es de admirar la valentía de tantísimas mujeres a través de la historia, pues no ha de haber sido nada fácil el ir contra el mundo entero, incluso contra las mujeres tradicionales y sumisas, pues el miedo a la soledad, el que dirán, perder los privilegios de clase y de mujer, a veces incluso por pereza, no menguó sus ganas de transformar el mundo.
Los esfuerzos femeninos han sido olvidados, cuan terrible que por el hecho de ser mujer se rechace bajo prejuicio cualquier idea por buena que sea, se escucha el sonido nítido y suave de la voz de mujer y se confunde con debilidad, con vulnerabilidad e ingenuidad. Las mujeres son denominadas tiernas, inocentes, ingenuas, niñas y aun cuando estas características también pertenecen a los hombres (represión), ofende y denigra que detrás de todas esas designaciones se esconda la deficiencia mental.

Hay que reconocer que nos ha tocado vivir una época con más apertura y conciencia, o por lo menos así lo parece, es aquí donde entra nuestra responsabilidad y el lazo de camaradería que nos une con todas aquellas heroínas que se atrevieron a desafiar el establishment absurdo de aquellas épocas sombrías. Desde el aquí y el ahora las cosas parecen más fáciles, aunque es de notar que lo que ha cambiado son las modas y la infraestructura, pues las tradiciones y costumbres siguen vigentes aun en la mujer citadina. Es vital ayudar a que los alumnos de hoy tanto niños como niñas aprendan a tener una conciencia histórica y social abarcadora de todas las transformaciones, dado que es ahí donde va implícita la conciencia política que les ha de abrir los ojos y alzar sus alas al viento en dirección hacia un mundo con equidad de género, no sólo en políticas, sino en hechos.

Es increíble observar que antaño y hasta finales del siglo XIX, en la India se llevaba a cabo el suttee, que consistía en que la viuda del fallecido debía inhumarse en la pira funeraria de su marido.[1] ¿Qué nos dice esto?, la mujer no tenía ningún valor, incluso era de carácter voluntario y se hacía con honor.

México ha sido un país muy religioso, desde la llegada de los españoles y la evangelización, se trajeron prejuicios y tradiciones de sumisión, el catolicismo lo ha reforzado y ha mantenido a la mujer en un estado vegetativo mental.
Además la mujer no podía ser autosuficiente, pues no había oficios para ella, las opciones eran ser esposa, madre o monja. La religión sigue siendo un opio para el pueblo, incluso si lo vemos desde la educación, la iniciativa privada ha poblado de escuelas católicas a nuestro país y se sigue reproduciendo una visión degradante hacia la mujer, en la que se les vende una educación que no es liberadora, sino enceguecedora de la igualdad por la que tanto se ha luchado. Los gobiernos conservadores están logrando su objetivo y no se debe permitir dar un paso atrás, eso implica la falta de respeto, el olvido del valor y la fe constante de aquell@s luchadores sociales.

Lo más digno que podemos tener en esta época, es el derecho de que nuestros hij@s nazcan en un mundo libre de atavismos, en el que el deber-ser de la mujer no sea una pesada loza limitante y estanco de la sociedad, estamos en un proceso y hay que seguir concientes.
Es asombroso notar que con esta gran historia de las reivindicaciones femeninas y tantos años de lucha, se han abierto las puertas para mejorar la situación de los marginados; no obstante da un poco de tristeza notar que a pesar de la lucha para obtener el voto femenino en Europa, no fue suficiente para conseguir una sociedad más equitativa, a pesar de participar de la democracia, obtener puestos en la política y elegir a cierto representante que ofreciera un cambio radical, no se dio un cambio fundamental en la vida de las mujeres.
Hoy en día contamos con el derecho de votar, podemos estudiar lo que ambicionemos, logramos trabajar, ser independientes, manifestarnos[2] y hacer tantas cosas como se nos antoje, pero no todas las mujeres saben que tienen ese derecho y muchísimas de ellas son víctimas de abuso psicológico, físico y son privadas de su libertad de conciencia y acto; de ahí la gran importancia de hacer concientes desde la educación, pues romper con estos atavismos será siempre una lucha firme, incesante e inquebrantable, en la que no se olviden los esfuerzos, la sangre que ha corrido y el buen ideal humanitario que recoge esta revolución constante. Por ello, que cada uno de nuestros actos esté iluminado por la conciencia de género y la dignidad que como seres humanos merecemos.
[1] Referencia tomada de la enciclopedia de Microsoft Encarta.
[2] Aunque a veces la libertad política se disuelve en actos represivos tanto para hombres como para mujeres; México sigue enraizado al autoritarismo tradicional.